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El rol del tercero: mucho más que facilitar la conversación
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03.07.2026
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En muchos procesos de diálogo, tarde o temprano, surge una pregunta: ¿es posible sostener conversaciones complejas sin algún tipo de tercero que las ayude a ordenarlas?
En algunos casos, las partes logran conducir directamente sus conversaciones. Pero cuando existen conflictos acumulados, desconfianza o fuertes asimetrías, sostener el diálogo suele volverse mucho más difícil.
Ahí aparece la figura del tercero independiente.
Sin embargo, no existe una única manera de entender ese rol.
Algunos enfoques ponen el acento en una facilitación más pasiva, centrada principalmente en moderar la conversación y organizar la participación. Otros consideran que el tercero debe intervenir más activamente para ayudar a destrabar conversaciones, a ordenar dinámicas complejas o a abrir nuevas alternativas.
Y precisamente ahí aparece una de las principales tensiones del rol: ¿cuánto intervenir sin terminar por reemplazar el proceso?
El problema de intervenir demasiado poco
Existe una idea muy arraigada de que el tercero debe intervenir lo menos posible para mantener su neutralidad.
El problema es que, cuando eso ocurre, muchas veces el proceso empieza a girar en círculos: conversaciones que se repiten, temas importantes que se evitan, actores que dominan sistemáticamente el espacio o tensiones que nunca logran abordarse realmente.
Incluso las decisiones aparentemente simples —como ordenar agendas, priorizar temas o decidir cuándo intervenir— influyen en el desarrollo del diálogo.
La neutralidad no implica ausencia de intervención.
El problema de intervenir demasiado
Pero el riesgo no es solo intervenir poco.
Un tercero que empuja acuerdos, reformula constantemente posiciones o sostiene conversaciones que las propias partes ya no logran mantener puede terminar reemplazando el proceso en lugar de ayudarlo.
Y ahí surge una tensión difícil: intervenir demasiado poco puede vaciar el diálogo; intervenir demasiado puede terminar reemplazándolo.
Ayudar a abrir nuevas posibilidades
En muchos procesos complejos, las conversaciones terminan atrapadas en posiciones rígidas, discusiones repetidas o soluciones que las partes perciben como incompatibles entre sí.
Parte importante del aporte de un tercero experimentado puede consistir en ayudar a abrir nuevas alternativas: reformular preguntas, proponer secuencias distintas, traer experiencias comparadas o ayudar a imaginar caminos que antes no se consideraban.
Eso no significa reemplazar las decisiones de las partes.
El desafío está precisamente en ampliar el espacio de posibilidades sin imponer soluciones que las partes no consideran legítimas o viables.
No todo puede abordarse al mismo tiempo
En muchos procesos complejos, el tercero detecta rápidamente temas sensibles o conversaciones que las partes evitan.
Pero identificar un problema no implica necesariamente que el espacio cuente con las condiciones para abordarlo de inmediato.
A veces, insistir demasiado pronto en ciertos temas puede rigidizar las posiciones, aumentar la desconfianza o bloquear por completo la conversación.
Parte importante del rol consiste justamente en ayudar a que ciertos temas puedan discutirse sin que el proceso colapse en torno a ellos.
El desafío del equilibrio
Una parte importante del trabajo del tercero consiste en ayudar a sostener el diálogo incluso en contextos difíciles.
Pero eso tiene límites.
El tercero no puede reemplazar la voluntad de las partes ni resolver por sí solo las tensiones del proceso.
Y muchas veces queda atrapado entre expectativas difíciles de compatibilizar: intervenir, pero no demasiado; ordenar el proceso, pero sin capturarlo; abrir nuevas alternativas, pero sin empujar soluciones; hacer visibles ciertos problemas, pero sin desestabilizar completamente el espacio.
Parte importante del desafío está justamente en encontrar ese equilibrio sin transformar al tercero ni en mero observador ni en quien termina conduciendo el proceso en lugar de las partes.
Vale la pena preguntarse
Para facilitadores
- ¿Estoy evitando intervenir para proteger mi imagen de neutralidad?
- ¿Qué problemas del proceso estoy dejando avanzar por no intervenir?
- ¿Estoy ayudando a ampliar las alternativas o empezando a empujar soluciones?
- ¿Qué temas evita el proceso de forma sistemática?
- ¿El espacio tiene las condiciones reales para abordar ciertas conversaciones o estoy intentando abrirlas demasiado pronto?
- ¿Qué expectativas incompatibles se están depositando sobre el rol del tercero?
Para quienes participan en procesos de diálogo
- ¿Qué esperamos realmente del tercero?
- ¿Queremos a alguien que solo modere la conversación o que ayude a destrabar conversaciones más complejas?
- ¿Cómo reaccionamos cuando una intervención metodológica nos incomoda?
- ¿Estamos delegando en un tercero responsabilidades que corresponden a las propias partes?
- ¿Qué ocurre en el proceso cuando el tercero deja de intervenir?
Ideas fuerza
- Moderar una conversación y sostener un proceso son cosas distintas.
- La neutralidad no implica ausencia de intervención.
- Intervenir demasiado poco puede vaciar el proceso; intervenir demasiado puede terminar reemplazándolo.
- Una parte importante del rol del tercero puede consistir en ayudar a explorar alternativas que las partes no estaban considerando.
- No todo lo importante puede abordarse en cualquier momento.
- Un tercero independiente no resuelve el conflicto entre las partes, pero puede ayudar a que el diálogo no quede atrapado en sus propias dificultades.
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